(A mi hijo virtual, Caralampio)Sí Venezuela fuese un país realmente justo, a mí y a muchos de mi generación y anteriores y un tantito de las posteriores, se nos deberían ahora dar los regalos que no se nos otorgaron antes por que no se celebraba el Día del Niño. Con su retroactivo e intereses de mora. Puede ser a través del Consejo del Niño, de la Mujer, de Asomago (Asociación de Maridos Golpeados) ó de D.D.H.H.
Quizás se me tome la idea y podamos llevarlo a la Asamblea Nacional donde hay cabida para este tipo de pendejadas. Más, con tanto diputado hidrocanoerico y cachapera, seguramente querrán entregárnoslo con pinta-caritas, banqueros y los pervertidos y maliciosos mimos, que te hacen gesto y se guardan lo que dicen, y los calladitos como sabemos, son siempre más peligrosos. Si es así, que se queden con sus juguetes. De hacerlo de manera sana, quiero mis trenes, pistas de carrera y una Guitar Hero y el aparato de video hecho en Francia, o sea el Nintendo oui.
Los niños de ahora están resueltos, pueden ponerse de a tú con los maestros que son quienes sufren y no les dan agua con sal como castigo por hablar ó media hora castigados con los brazos en alto, les tiran zuecos de madera, les halan las patillas ó el peor castigo de todos, hacerlos comer lo que vendía en el cafetín una señora que fumaba mientras vendía y no se le podía reclamar pues se parecía a Trucutú y sus platillos incluían empanada de caraota con jugo de tamarindo, especialmente cuando los baños no servían. Eso y más lo padecí yo en la Escuela Básica San Martín de Porres.
El modernismo, los conocimientos, aquello de los niños índigo, la tecnología y muy especialmente la falta de moral que se ve en la actitud de los líderes nacionales, regionales, municipales y en la programación televisiva y radial, está creando la próxima generación de… sálveme Dios el lugar de sólo pensarlo, más bien usted haga sus evaluaciones, así no me lanza ese ganso.
Muchas chicas son raspadas al salir del liceo, aunque eximan todas las materias. El diploma les llega a los nueve meses. Eso está creando una gran explosión demográfica pero no merma los precios de los mamelucos, chupones (chupetes), teteros (mamilas), coches, corrales, cunas, andaderas y el móvil. Cuando yo era pequeño mi coche-corral-cuna-andadera era un hueco abierto en el patio y mí móvil eran los mangos que estaban encima de mí, en espera de que cayeran, más no encima de mi cabeza.
Este es el desnucade...el lugar donde Caralampio recibe a las visitas femeninas que van a pervertirme al ñiño
Ustedes dirán ¿y por qué ese nombre? Y yo les respondo, ¡Por qué sí, pues!.
Es el niño deseado: Viene con cuchara de plata en la boca. Trae su casa, ropa, televisor y mueble. Trae dinero para comprarle sus cosas y parece un cotero, llega a las casas, visita ¡y le dan real por eso!.
Se puede besar con cualquier chica y estas felices ¡le dan dinero!. Se cae a tanganazos ¡y le dan dinero!; ve televisión, baila, cuenta chistes, escucha música, pela y ¡recibe dinero!. A veces pienso que es el niño soñado y otras veces, que es medio puto.
Las cosas que compra son en monedas o en pet fish que le llegan en una carta diaria de una lotería que no compra y gana. Yo juego todos los días y lo único que me dan es un papel que luego va a la basura. Todo lo que le compro con el sudor de las visitas que él se goza con una risita de jejejejejeje, se ven baratas por ser virtuales; pero en una semiótica, psicológica y casi de apofenia enfermiza conversión monetaria, sé que está en dólares ó se acerca: Ejemplo, un aire acondicionado splits vale 1.000 que a la conversión en Venezuela oficial serían Bs. 2.150; pero como no estamos fuera de la realidad, que se vende el dólar negro más caro, serían como Bs. 6.000 que es más o menos lo que vale actualmente un splits (de medio uso ó en Punto Fijo).
Caralampio, me has enseñado mucho lo que es comprar. Que es fácil realmente…si vivimos en pet Society que es virtual. Pues para yo comprar lo que tú tienes tengo que trabajar y planear mucho un atraco a los camiones de Transvalcar.
He aprendido lo que es bañar, vestir a un niño con facilidad. Pues en la vida real ni por enchira es así. Para eso existe la tecnología, para hacernos la vida más fácil, más económica y menos traumatizante.
Si he de tener un hijo, con lo que he aprendido de ti estoy seguro que quedaré muy muy muy decepcionado al no tener tanta facilidad y quizás me deba despedir de ti para enfrentar la realidad: vender la computadora para comprar pañales, leche y una rosquilla plástica para que muerda cuando le pique la encía o tenga hambre.
































































